Los vientos del cambio / Isaac Asimov

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Isaac Asimov (1920 – 1992) es un escritor que no necesita presentación. Novelista, cuentista, divulgador, bioquímico. Recordadísimo por su ciclo de las Fundaciones y por sus novelas y cuentos de robots positrónicos. Por lo visto, mantuvo una envidiable actividad literaria hasta avanzada edad, como lo prueban los cuentos de Los vientos del cambio, escritos incluso en la década de los ochenta del siglo XX. En dichos relatos, mantiene un chispeante sentido del humor – aunque con referencias un tanto incomprensibles para el lector no anglosajón – , incorpora extraterrestres a su narrativa, algo de fantasía y, lo mejor de todo, cobra por publicar.  Como él mismo suele expresar en las deliciosas introducciones a cada uno de sus cuentos, “me pagaron muy bien” por cada relato. Así quisiera acabar mis días como escritor.

Los relatos incluídos en el volumen son:

– Acerca de nada (About Nothing), 1977
– Encajar perfectamente (A Perfect Fit), 1981
– Creencia (Belief), 1953
– Muerte de un foy (Death of a Foy), 1980
– ¿Intercambio justo? (Fair Exchange?), 1978
– Para los pájaros (For de Birds), 1980
– ¡Localizados! (Found!), 1978
– Buen gusto (Good Taste), 1976
– Cómo ocurrió (How It Happened), 1978
– A las ideas les cuesta morir (Ideas Die Hard), 1957
– ¡Punto de ignición! (Ignition Point!), 1981
– Se está acercando (It Is Coming), 1979
– La última respuesta (The Last Answer), 1979
– La última lanzadera (The Last Shuttle), 1981
– Por miedo de que recordemos (Lest We Remember), 1982
– Nada por nada (Nothing for Nothing)
– Una noche de canto (One Night of Song), 1982
– La sonrisa que pierde (The Smile That Loses), 1982
– Absolutamente seguro (Sure Thing), 1977
– Decirlo de un vistazo (To Tell at a Glance), 1983
– Los vientos del cambio (The Winds of Change), 1982

De los cuales destaco Buen gusto (¿cómo serán las sociedades de las futuras colonias terrestres en el espacio? ¿cómo se abastecerán de alimentos?), La última lanzadera (¿qué pasará cuando el último ser humano abandone la Tierra?) y Los vientos del cambio (si un viajero retrocediera en el tiempo y cambiase la realidad, ¿nos daríamos cuenta?).

En cualquier caso, los cuentos de Isaac Asimov no tienen pierde.

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Crónica de Tierra 2 / Jordi Sierra i Fabra

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Curiosa novela de ciencia ficción, publicada en 2005 (¡hace más de diez años!), y recientemente distribuida en el Perú. Y digo curiosa por la manera en que ha sido redactada: si bien trata acerca de una civilización de robots, estos se comportan de una manera mas bien “humana”, al punto que en ocasiones no puede sino esbozarse una sonrisa al leer que un robot se “asombra”, o grita, o manifiesta una serie de comportamientos nada “lógicos”.

La fórmula no es nueva, habiendo sido empleada por Stanislaw Lem en sus “Fábulas de robots” y por Fritz Leiber en la divertida y picaresca “Los cerebros plateados”. Es al recordar ambos precedentes cuando el lector cae en la cuenta que el objetivo principal de estas novelas no es plasmar un robot en el sentido de la ciencia ficción dura, sino que emplea al robot en cuanto “hombre mecánico” (caricatura e idealización del ser humano) para narrarnos una fábula, un cuento de hadas, una leyenda. No en vano el título de la novela es “Crónica de Tierra 2”, título poético y revelador donde los haya.

¿Y qué sucede en Tierra 2? Pues que una “raza” de robots, liberada de sus creadores humanos, de quienes guardan atroces recuerdos como seres crueles, explotadores e irracionales, lleva siglos viviendo en una paz que, vista desde otro ángulo, no parece ser sino un síntoma de estancamiento. La civilización robótica, expuesta a este colapso, enfrentará dos situaciones inéditas: la propuesta de una científica (si, hay géneros entre las máquinas) de volver a recrear a los seres humanos, ilógicos e impredecibles, pero valiosos por esas mismas características. A esta excepcional propuesta se suma un acontecimiento excepcional, como el “asesinato” de un infeliz robot, forzado a cesar del todo su funcionamiento hasta la total extinción de su conciencia, una idea atroz para las mentes robóticas.

Así, la investigación de este crimen y el debate en torno a permitir la existencia de seres humanos en Tierra 2 acabarán por resolverse de manera sorprendente, conjugando tanto la investigación policíaca como la reflexión filosófica respecto a la naturaleza humana, la relación hombre – máquina y otras meditaciones humanísticas.

Daniel Salvo

 

El pueblo del polo / Charles Derennes

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Curiosa joya del pulp no anglosajón escrita a principios del siglo XX, es decir, cuando no existía el pulp propiamente dicho. No deja de notarse, sin embargo, el paso de los años, reflejado en la sensibilidad en extremo romántica que evidencian los protagonistas, muy adecuada para impulsarlos a la acción, pero un verdadero lastre para darle un poco de coherencia a sus reacciones.

Jean – Louis de Vénasque y Jacques Ceintras son dos jóvenes franceses, uno proveniente de una familia de terratenientes venidos a menos, mientras el otro apenas cuenta con lo que lleva puesto. A ambos, sin embargo, los une una gran imaginación y un espíritu aventurero, lo cual se evidencia en los primeros primeros capítulos, los cuales son de una potencia insuperable, capaz de hacer sentir al lector que es parte de la aventura en la cual planean embarcarse – literalmente – nuestros protagonistas: sedientos de aventuras y con ganas de explorar nuevas tierras, deciden viajar hacia lo desconocido, hacia uno de los últimos espacios vírgenes que quedan en el mundo, el Polo Norte. Y deberán hacerlo rápido, pues son conscientes de que otros aventureros están haciendo planes al respecto, y no era cosa de perder la gloria de ser los primeros seres humanos en explorar tan inhóspitas regiones.

Sin embargo, tras esos primeros capítulos de aliento épico, la novela baja de tono abruptamente. Los capítulos subsiguientes, si bien necesarios para seguir el derrotero de los aventureros en su ruta al Polo Norte, son bastante insulsos en sus detalles, aunque cumplen bien con la función de irnos informando respecto a las personalidades de ambos protagonistas, información indispensable para entender el conflicto final, el cual, de otro modo, se nos antojaría de un absurdo total. Vale destacar la detallada descripción del vehículo volador que emplean ambos protagonistas para viajar al Polo Norte, en un estilo que recuerda al Verne más clásico.

El hecho es que recién a la mitad de la novela, nuestros protagonistas trasponen al fin los límites de la tierra conocida, para adentrarse en esa terra incognita, un mundo bañado por una perpetua luz violeta de variable intensidad. Si. Han llegado a un mundo más allá de los polos, a la Última Thule, a Caprona, a Hiperbórea o como quiera que el imaginario occidental haya nominado a los eternos hielos árticos… o a lo que, supuestamente, ocultan.

Aquí el autor recupera algo del aliento épico del inicio, así como el amor por lo maravilloso, para describirnos un mundo auténticamente alienígena, pese a estar situado en nuestro planeta. Desde la geografía de las nuevas tierras, plagada de volcanes en actividad e impetuosos géiseres, hasta sus peculiares moradores, una especie de reptiles bípedos e inteligentes.

El sentido de la maravilla – y del horror – se hace presente al fin en la pluma de Derennes. De la simple descripción visual pasa a adentrarse en el funcionamiento de ese nuevo mundo. Desde las inmensas máquinas que basan su movimiento en la actividad volcánica hasta la inhumana y fría civilización de unos seres reptiloides cuyas motivaciones y cultura siempre quedarán en el ámbito del misterio, pese a que, incluso a ojos de esos extraños visitantes carentes de escamas y de cola, no tienen nada qué ocultar. El pueblo del polo no persigue a los humanos, ni siquiera parece cuestionarse su repentina presencia, aunque, como los morlocks de H. G. Wells, si que prestan atención al ingenio volador que los ha transportado, al punto de aprovechar un descuido de los aventureros para apoderarse de su vehículo.

Si bien la acción parece orientarse hacia una eventual lucha entre humanos y reptiles por la posesión de la máquina, el autor da un vuelco radical al solucionar este conflicto de una manera mas bien anticlimática, para – ahora sí – enrumbar la acción hacia un duelo de voluntades, el cual, sin bien no deja de ser sorpresivo, es completamente irrelevante para quienes esperábamos una novela de aventuras al estilo pulp norteamericano. Cuestión de idiosincracias, supongo.

La acción pues se vuelve errática y acaso ininteligble, pues cuesta seguir los razonamientos de ambos protagonistas. Sin embargo, no deja de tener su mérito el adentrarse en el difícil territorio de la novela de aventuras, impulsada tanto por los descubrimientos geográficos y científicos del siglo XIX, como por un tardío nacionalismo, satirizado a través de Jean – Louis Vénasque, personaje que encarna también el ocaso de Francia frente a otras naciones.

 

Mi nombre es legión / Roger Zelazny

9788435020749

Publicado originalmente en 1976, se trata de un libro con una historia bastante curiosa. Está compuesta por tres cuentos, el último de los cuales, “El regreso del Verdugo”, obtuvo los premios Hugo y Nébula, lo que se justifica sobradamente una vez leído el relato.

¿Qué pasa con los otros cuentos? Pues que parecen haber sido elaborados para “explicar” algunas cosas del tercero, aunque no se trata de precuelas. Ya es imposible, para mí, saber si la lectura de los dos primeros era realmente necesaria o no para la comprensión del tercero. El caso es que, sin ser malos, me han parecido bastante aburridos, pese a que la acción y los diálogos prácticamente no dejan tregua al lector. Me refiero a “La víspera de Rumoko“ y  “Kjwalll’kje’koothaïlll’kje’k“, en los que se pretende “crear” al personaje principal, una suerte de agente secreto que trabaja (cuando lo desea) para una no menos misteriosa organización de la cual apenas se nos dice el nombre del contacto. En estos dos cuentos, los elementos de ciencia – ficción son poco menos que un decorado – la existencia de ciudades submarinas, la explotación de las corrientes volcánicas, la telepatía y la comunicación con otras especies – para aventuras más cercanas al thriller de espías. Los párrafos dedicados a explorar y desarrollar al personaje, en cambio, son densos y alambicados, como si el autor hubiera sucumbido al prurito de dotar de excesiva “entidad” a su personaje, al punto de sacrificar la acción y la tensión necesarias para el desarrollo de un buen relato de aventuras.

En cambio, el tercer cuento, “El regreso del Verdugo”, mantiene una frescura que justifica el tedio de los anteriores. Tiene psicología, filosofía, robótica y un buen y sorpresivo final. Resulta que un grupo de científicos ha desarrollado un robot más que alejado de las tres leyes de la robótica proyectadas por Isaac Asimov, el cual, al volverse autónomo, decide desobedecer a sus creadores y, tras una serie de “traumas”, parece desarrollar un deseo de venganza que lo lleva a asesinar, uno a uno, a sus creadores. ¿Cómo puede un robot – no un androide – pasar desapercibido entre la multitud, cómo es que no puede ser detenido? Zelazny resuelve estas interrogantes de manera magistral, dándole al cuento una conclusión punto menos que perfecta, sobre todo cuando se trata de describir la posible evolución de una Inteligencia Artificial, de un estado asimilable a la infancia, a una adultez no carente de traumas, por increíble que pueda sonar.

Con sus altibajos, “Mi nombre es legión” es un libro cuya lectura depara, para quien tenga la paciencia necesaria, una de las mejores aventuras de la ciencia – ficción de la Nueva Ola, precedida, eso sí, por dos extensos y algo intrascendentes prólogos.

Todo lo que no tiene fin / Rodrigo Feres

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Todo lo que no tiene fin

Rodrigo Feres

Ediciones Altazor, 2017

 

Lola MTZ – 01. Un mundo a través de una mirada

Nahari. La decisión empieza con usted

Naloyas. Otro mundo dentro de nuestro mundo

 

Tres novelas cortas, narradas de una manera más que novedosa, en la que se aúnan tanto la destreza narrativa como la incorporación de efectos (códigos QR) que le otorgan a la idea de trascendencia del texto, que lo convierten en el hipertexto augurado por visionarios, donde ya no solo hablamos de “lectura”, sino de una “experiencia” que va más allá de la vista, de la lectura pasiva.

Precisamente, el primer cuento, “Lola MTZ – 01”, trata de esto, de la inserción en un organismo vivo – una perrita cuyo nombre es Lola – de una prótesis que le permite recuperar el sentido de la vista.  Pero en este caso sucede algo que va “más allá”: el implante genera un efecto en el animal que le otorga el acceso a un mundo invisible, el cual, curiosamente, comprende mejor que un humano, puesto que percibe este mundo invisible con el instinto y una “personalidad” propias, manifestaciones que evidencian que los animales no son simples “máquinas animadas”, que diría Descartes, sino entidades plenas de vida, no inferiores al hombre.

El segundo cuento, “Nahari”, también nos habla de la trascendencia, sin dejar por eso de ser una gran aventura. Un niño recibe un don, sin saber que en el futuro, este don llevará a una transformación inimaginable, ocurrida tras un gran dolor. Muchos mundos se interconectan con el nuestro, y lo visible es apenas una fracción de lo que existe.

Finalmente, en el relato “Naloyas”, el sentido de la maravilla, y una reflexión en torno a nuestros prejuicios humanos, se convierte en narración. En esta historia, una expedición arqueológica descubre una entrada a un mundo subterráneo, habitado por una raza de seres inteligentes, los cuales difieren de los humanos en detalles minúsculos, como la forma de las pupilas o la pilosidad corporal. Estos seres,  los naloyas, que además han desarrollado una civilización muy avanzada, son pacíficos por naturaleza, dado que los instintos de unión y fraternidad forman parte de su estructura genética, por lo que han ocultado su presencia en la Tierra durante milenios, sabiendo de la belicosidad y egoísmo de los homo sapiens. Sin embargo, no son inmunes a otros sentimientos humanos, como el amor. Precisamente, el amor que surge entre un humano y una naloya será el desencadenante de un conflicto que podría llevar tanto a la invasión del idílico mundo de los naloyas como a un drama pasional inusitado. Nuevamente, lo mejor que queda en el espíritu humano – y naloya – entrará en juego para corregir esta situación.

Tres historias que nos hacen pensar en torno a la vastedad de la existencia, en torno a lo que significa estar vivos, en este y en otros mundos.

Daniel Salvo

(Texto leído durante la presentación de Todo lo que no tiene fin, del escritor brasileño Rodrigo Feres, el domingo 30 de julio de 2017 en la XXII Feria Internacional del Libro de Lima).

Los príncipes de madera / Daniel Pérez Navarro

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Si, se trata de una nueva, novísima editorial, la Editorial Cerbero, en alusión al perro de tres cabezas que custodiaba la entrada al Averno, según la mitología griega. Tres cabezas que corresponden a los tres géneros en los que la editorial se especializa: ciencia ficción, fantasía y terror. Y para beneplácito de los lectores, se trata básicamente de novelas cortas, algo muy saludable en estos tiempos de volúmenes extensos y trilogías de cientos y cientos de páginas (y de gran calidad, las malditas). Si bien he leído esta novela en su versión electrónica, entiendo que las ediciones impresas han recuperado el formato de los recordados bolsilibros, con los que muchos nos iniciamos en la lectura.

Pero a diferencia de las historias publicadas en los bolsilibros de otrora, con sus inevitables héroes y villanos esquemáticos, además de obligados finales felices; las novelas que publica la Editorial Cerbero son de otro tipo. Como la novela que reseñamos, Los príncipes de madera, que es una narración de temática bastante adulta, dura e intimista, en la cual el sentido de la maravilla está muy entrelazado con un sentido de extrañeza que llega a ser hasta ominoso, y esto por que el autor ha sabido crear personajes bastante plausibles en cuanto a su naturaleza: son jóvenes humanos genéticamente modificados para poder trabajar en condiciones ajenas a las de nuestro planeta, y siguiendo una determinada “programación”. Una suerte de “replicantes” al estilo Blade runner, pero menos aparatosos, y mucho más ambiguos en cuanto a sus motivaciones. Es decir, la alteración de la que han sido objeto los han convertido en algo distinto a la humanidad de la cual provienen, y considero una genialidad por parte del autor el haber logrado que esta diferencia que caracteriza a los personajes se manifieste antes por sus acciones y diálogos que mediante el socorrido infodump.

A pesar de su densidad, la novela se lee de un tirón, una vez asimilado el toque de extrañeza ya descrito, que en nada perjudica su trama de ciencia ficción: la acción transcurre en varios mundos, algunos meras lunas o satélites designados por algún guarismo, o en mundos como Agarttha, una luna en la cual se pretende explotar un mineral conocido como Jebo, necesario para mantener en funcionamiento a las inmensas megaurbes de los planetas civilizados debido a sus propiedades energéticas. Tal es el destino de los ocho adolescentes que están siendo educados en el Instituto Huygens del Arco, institución educativa que parece más propia del siglo XIX que de un futuro tecnificado, a quienes suele denominarse los cerebritos de Collins.

¿Y ello por qué? Poco a poco, estos mismos adolescentes nos introducen a “su mundo”, esto es, a los conocimientos que ellos tienen (y adquieren) respecto a su origen y su naturaleza. Se saben dotados de grandes y precisas cualidades intelectuales, pero también de limitaciones y extraños traumas, como el miedo a las serpientes. Si bien están al cuidado del personal de la institución que los ha “desarrollado”, no están libres de peligros, como el intenso odio que les manifiesta un personaje, “programado” como ellos para tal misión.

Si bien se trata de ocho “principes de madera” (título que se explica a lo largo de la novela), pronto uno de ellos, Janus, será quien tome el protagonismo, sin llegar a convertirse en un líder al uso. Mas bien, la historia se centra en su evolución, la cual se desencadena al entrar en contacto con la luna Agarttha, ya formando parte del equipo de explotación del mineral que existe en dicho mundo. Un secreto tras otro será revelado, al tiempo que Janus madura como persona, en base a dos ejes muy precisos, la búsqueda de la libertad – de su programación, de la corporación que lo ha creado y de sus perseguidores –  y el conocimiento del amor.

Los príncipes de madera puede funcionar como una gran metáfora de la condición humana, acaso no muy distinta de la de los sufridos personajes de la novela: una especie condenada a ignorar más cosas de las que puede saber, en eterno conflicto con lo que su naturaleza/programación le manda a hacer, y lo que su espíritu/libertad le ofrece.