Castillos en el aire (VV.AA., edición de Mariano Villarreal)

9788416637089
Portada de Manuel Calderón

Presentación, Mariano Villarreal

Ojalá pudiera reproducir esta parte de la antología, que me parece de lectura obligatoria. De un lado, nos aporta muchas luces en torno a la historia del fantástico español, sus vínculos con iberoamérica y las cada vez más cambiantes relaciones con el mercado anglosajón, por lo que esta antología ha sido publicada en formato bilingüe.

La estrella, Elia Barceló

Un cuento que parece “haber sido escrito ayer”. Una lección de lo que puede lograr un manejo cuidadoso y adecuado de la prosa, una bella pero triste historia en torno a las relaciones entre un grupo de mutantes, condenados por la humanidad “normal” a la marginación y al ostracismo, pero que descubren en sí mismos la mejor razón para existir.

El Rebaño, César Mallorquí

Impecable historia postapocalíptica, con Inteligencia Artificial de invitada. De un lado, juega con la melancólica imagen de un planeta Tierra que ya no alberga a ningún ser humano, pues nuestra especie ha desaparecido debido a una plaga. Mientras tanto, los fieles amigos del hombre, los perros, tratan de mantener cierto orden según lo aprendido de la humanidad, lo cual no es del agrado para las nuevas generaciones de canes. En este proceso – que entre otras cosas, nos muestra lo fútil de nuestras esperanzas en el progreso y la “civilización”- , la computadora que se encuentra a bordo de un satélite que orbita nuestro planeta portando armas de alcance global decide ejecutar ciertas acciones en base a los patrones que cree descubrir en el actuar de ciertos animales terrestres. Se produce así un interesante contrapunto entre los perros y la computadora, ambos creyendo servir a una especie que ya no existe. Magistral historia.

El bosque de hielo, Juan Miguel Aguilera

Excelente relato que juega con nuestra percepción del tiempo. En un entorno extraterrestre, la humanidad encuentra al fin vida extraterrestre, en óptimo estado de conservación, pues se  trata de seres conservados en hielo. Más, un descubrimiento inesperado nos lleva a una atroz revelación. ¿Puede haber culpa sin mala intención?

Mi esposa, mi hija, Domingo Santos

Una historia en apariencia simple y hasta tópica, la del marido que no soporta la pérdida de su esposa y decide clonarla… y es ahí cuando aparecen otros elementos que complican la trama. Un clon no surge como Atenea de la cabeza de Zeus, ya adulta y en plena posesión de sus facultades. “Nace” como cualquier infante, luego de nueve meses de gestación, y como un bebé totálmente dependiente de quienes estén a su cargo. ¿Y si aquel que te cuida y te has acostumbrado a ver como “padre” en realidad te está criando para que seas su pareja? ¿Amor? ¿Incesto?

Mensajero de Dios, Rodolfo Martínez

Excelente relato que explora las posibilidades del sueño creado por la cultura cyberpunk: la inmersión de una consciencia humana duplicada en un entorno digital. Como lo expresa el propio protagonista: “Si las autoridades de la Peonza descubrieran lo que soy en realidad me catalogarían como una IAC, una Inteligencia Artificial Consciente, justo antes de borrar para siempre mi código y multar a mi programador por haberme creado de forma ilegal. También se me podría considerar como una personalidad recuperada (…)”. Si bien es un cuento autoconclusivo, está ambientado en el ciclo de Drimar, marca de fábrica del autor.

En las fraguas marcianas, León Arsenal

Marte es el planeta de nuestros sueños, suerte de utopía y nueva frontera para la humanidad. Un entorno exótico en el cual podemos proyectar nuestros más enrarecidos sueños o pesadillas. O emprender la búsqueda de nosotros mismos.

Una canica en la palmera, Rafael Marín

Un cuento  narrado con creciente e incesante tensión, además de poseer una ambientación muy bien lograda, que permite al lector transitar por el lado luminoso y moderno de la ciudad donde se desarrolla la acción, para luego ser transportado a un ámbito más opresivo y siniestro. El choque entre ambos espacios, percibido a través de  la mirada de un niño, constituye el punto fuerte de la historia, pues además se convierte en el elemento desencadenante de otras subtramas. Y es que una historia de fantasmas da más miedo cuando hay niños…

La nave de los albatros, Félix J. Palma

Una de las mejores historias de horror que haya leído. Nos habla mucho del mar, de sus misterios y de lo oscuro que albergan esas aguas que aún hoy nos siguen siendo desconocidas. Es también una aparente historia de desamor entre una niña y su padre, desamor que oculta un tenaz pero inútil esfuerzo por enfrentar lo inevitable. El hecho que se nos presente una visión que inequívocamente nos habla de la muerte, ¿sería suficiente para conjurar dicho presagio? “El mar, a veces, nos dice cosas que no queremos saber.” Y aún queriéndolas saber, ¿entenderíamos a cabalidad lo que nos dice?

La cacería secreta, Javier Negrete

Un cuento que constituye una emocionante precuela para la saga de Tramórea, el fantástico universo que honra tanto a los géneros de fantasía épica como el de espada y brujería, con sus toques de ciencia ficción. Javier Negrete nos cuenta aquí un episodio en la vida del futuro portador de la Espada de Fuego, Derguin Gorión, cuando aún no era más que un joven cadete en Uhdanfiún, la Academia de Artes Marciales. Su natural habilidad con la espada, sin embargo, no lo eximirá de enfrentar retos menos honorables, como los constantes abusos y desplantes de condiscípulos engreídos y mejor relacionados, o los ritos de paso de la adolescencia a la madurez – como la cacería secreta del título -, con sus inevitables consecuencias emocionales. Emocionante, sin dejar de ser sórdido.

Víctima y verdugo, Eduardo Vaquerizo

Una historia bien narrada, con más de un eco a El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Tiene además el añadido de situar la acción en la selva amazónica. Hasta ahí todo bien. El problema es que se trata de un cuento ambientado en un universo alternativo en el cual “el imperio español forjado durante los siglos XVI y XVII se perpetúa hasta un alterado presente”, como reza la nota introductoria. Y digo que es un problema porque, si el lector no está al tanto del punto de inflexión a partir del cual la Historia (con H mayúscula) diverge de la nuestra, el relato pierde parte del impacto que pretende ocasionar al lector al cambiarle “su” Historia. Y es que hay hechos históricos más conocidos que otros, hechos históricos que son parte de “nuestro” mundo mental y hechos históricos que no lo son. Son los bemoles de la cultura actual: quizá en todo el mundo podamos apreciar el “cambio” que se produce en novelas como El hombre en el castillo de Philip K. Dick (porque “todo el mundo” sabe que los nazis perdieron la segunda guerra mundial, a diferencia de lo que ocurre en la novela), mientras que es algo difícil que un lector peruano esté al tanto de todos los entresijos de la Historia de España, y viceversa. Con todo, el cuento se defiende solo, apreciándose ciertos cambios tecnológicos que contribuyen a la ambientación histórica alternativa.

Daniel Salvo

PD: Castillos en el aire cuenta con blog propio.

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