Entrevista en el diario “La República”

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(Comparto la entrevista publicada en el suplemento Domingo del diario La Republica el 1° de marzo de 2015,  a propósito de la publicación de El primer peruano en el espacio. Mi agradecimiento a Rául Mendoza y a Milko Torres) 

 

Texto: Raúl Mendoza
Fotografía: Milko Torres

Alguna vez en el colegio un profesor le pidió a Daniel Salvo que mencionara un libro de literatura que le gustara. El contestó sin dudar: Frankenstein. El maestro lo miró un poco extrañado y le dijo que ese no era un gran libro, que era subliteratura.

Con el tiempo supo que ese profesor andaba equivocado. Frankenstein es un clásico de la literatura universal y es considerada, además, la primera novela del género de ciencia ficción. “Hoy es considerado un libro fundador, seminal. Frankenstein es un monstruo, pero no viene de lo sobrenatural, sino que es el primer monstruo creado en un laboratorio, es decir por la razón”, explica.

Ese interés por lo fantástico y por la ciencia al mismo tiempo viene desde muy temprano. Daniel creció en una localidad de Ica, que, según recuerda, tenía un ambiente un poco gótico. No ha olvidado, por ejemplo, que un amigo suyo vivía en una casona grande y antigua donde había un espacio lleno de esqueletos y frascos llenos con fetos y otras criaturas.

“Recuerdo que jugábamos a atravesar de noche el patio oscuro, con cierto temor, para tocar los esqueletos u observar lo que había en los frascos”, cuenta.

El interés en la ciencia ficción se fue afirmando con sus lecturas de revistas setenteras como Lo Insólito, los libros de ciencia ficción que editaba Bruguera por esos años, las películas de ovnis, y libros que encontró en la biblioteca que había en su casa. Más tarde, novelas como Fahrenheit 451 o toda la obra de Asimov y de Lovecraft lo convirtieron en un fanático del género.

Escribe desde el 2002 y muchos de los cuentos que hoy componen su libro El primer peruano en el espacio (2014), aparecieron antes en internet y en antologías de aquí y el extranjero. Son veinte cuentos que se mueven entre lo fantástico y la ciencia ficción, y tratan de seres fantásticos, de viajes en el tiempo, de mundos post apocalípticos.

“La sonrisa se borró del rostro del capitán. Sus ojos se convirtieron en minúsculas líneas incoloras, paralelas a la hendidura que tenía por boca. Replegó sus apéndices auditivos mientras se dirigía a la consola de mandos. Salvo la cresta azulada que los de su especie tenían en la cabeza, su escamosa piel carecía por completo de pigmentación…”, dice en uno de los párrafos de El primer peruano en el espacio.

“Los cuentos de mi primer libro están entre lo oscuro y lo racional”, afirma Daniel. O entre Lovecraft y Asimov. Pero sus narraciones no sólo hablan de monstruos o de sociedades distópicas, sino que en sus relatos se cuelan temas como racismo, desigualdad, corrupción. Es abogado y quizá por ello ese interés es inevitable. Habla de lo que nos pasa.

“Le hago la siguiente propuesta: usted y su familia (no más de tres miembros), no pueden ya formar parte de los pasajeros de las Arcas ni formar parte de la tripulación regular[…], pero pueden incorporarse a nuestro personal doméstico, y de esa manera, salvar su(s) vida(s) de la inminente inundación que asolará sus costas, solo con dar su consentimiento y firmar, obviamente, un pacto a perpetuidad, según el cual, usted y su familia (y sus descendientes) formarán parte del personal de servicio de nuestra familia…”, le escribe una familia rica a una pobre en el cuento El Arca.

¿Cómo nacen las historias que Daniel escribe? Por ejemplo, el cuento Quipucamayoc nació de sus reflexiones acerca de la información guardada en ese sistema inca [los quipus] y sobre qué pasaría si alguien empieza a hacer nudos con datos falsos que luego se replican en otros quipus. “Es una suerte de hacker antiguo que introduce un virus en el sistema de información del imperio”, comenta Daniel.

Hablamos con él hace unos días a propósito del V Congreso de Escritores de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción Peruana, realizado en la casa de la Literatura Peruana.  “Con El primer peruano en el espacio Daniel Salvo hace gala de su pulso narrativo para crear historias inolvidables…”, dice la reseña de su libro. La sorpresa, el misterio, la razón y también el horror nos aguardan entre sus líneas.

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Ovnis en los Andes/Ernesto Carlín

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(Publicada como “Ovnis a la criolla” en la columna “Mundos imaginarios” del Diario Oficial El Peruano, edición del domingo 14 de agosto de 2016)

 

Ovnis en los Andes

Ernesto Carlin

Ediciones Altazor

Lima, 2016

 

Si dedicarse a ser escritor es ya una apuesta arriesgada, sobre todo en un medio como el latinoamericano, ¿qué diremos de quien pretende, además, escribir ciencia ficción? ¿No que los escritores latinoamericanos sólo pueden –o deben- escribir en clave de realismo mágico a lo García Márquez, o novelas sobre nuestros dictadores o sobre nuestro sempiterno subdesarrollo? “Realismo”, clamamos desde los años sesenta. A pesar de que el realismo más reciente ha devenido en una serie de novelas basadas en relaciones intrafamiliares, seguimos manejando la noción de que existe un tipo de literatura “seria” y un tipo de literatura “escapista”.  Es decir, lo que se espera de la literatura latinoamericana es, más que creatividad u originalidad, el cumplir un rol estereotipado desde realidades ajenas a la nuestra. De modo que al chico nuevo del barrio, el “escritor latinoamericano de ciencia ficción”, todo el mundo va a buscarle la bronca sin tomarse la molestia siquiera de leerlo. Tanto los aspirantes al título del “nuevo Mario Vargas Llosa” como los escritores comprometidos y contestatarios que pululan de bar en bar, promoviendo antes a sus personas que a sus obras.

Pese a esta situación, el fantástico peruano – en sus vertientes de terror, fantasía y ciencia ficción – está dejando de ser una rara avis en nuestro panorama literario. Así, estos primeros años del siglo XXI marcan un punto de inflexión en nuestra narrativa, incorporando a dicho panorama géneros otrora denostados o invisibilizados.  Situación que no permitió apreciar como era debido la obra de grandes escritores como Clemente Palma, José B. Adolph, Harry Belevan o Enrique Prochazka, entre otros.

La breve pero intensa novela de Ernesto Carlin – no hay un solo punto muerto en todo el texto, la acción fluye a raudales –  rompe con gran parte de los paradigmas literarios peruanos, incluso con los propios paradigmas del género al que se adscribe “Ovnis en los Andes”, la ciencia ficción. Los lectores que estén a la espera de un mero epígono de la ciencia ficción anglosajona, se darán con la sorpresa de leer un texto que se burla – y homenajea – esa mitología que ya forma parte del folclor nacional, a saber, la presencia de objetos voladores no identificados en nuestro espacio aéreo, tanto en el pasado como en el presente. Erich von Däniken y Sixto Paz Wells, sacerdotes involuntarios de este culto, mandarían a quemar este libro, de poder hacerlo.

El gran aporte de Ernesto Carlin es enfocar esta rica mitología – a estas alturas, sería pedante llamarla charlatanería o maguferia – desde nuestra óptica nacional criolla, cuya marca de fábrica oscila entre lo sensual y lo displicente.

Así, el derribo de una autentica nave extraterrestre en las inmediaciones de una base militar enclavada en los andes, permite el acceso a una tecnología avanzadísima que será utilizada por nuestra fuerza aérea para construir modelos de ovnis nacionales. Pero, como no podía ser de otra manera, los artefactos resultantes serán construidos “a la criolla”, de modo que más bien parecerán decadentes carcochas voladoras – con el  genial detalle de ser bautizadas con nombres tipo “Sarita Colonia” – antes que sofisticadas e invencibles naves aéreas. Además, Carlín nos regala a los personajes más antiheróicos que pueda imaginarse, un auténtico desfile de pícaros, oportunistas y nerds vengativos que parecen resumir lo más representativo de nuestra idiosincrasia nacional.

Desmitificadora como pocas, la novela contiene varios guiños y homenajes a obras y autores clásicos – de Borges a Bradbury, pasando por Ribeyro y Bolaño – , además de solazarse, con algo de cinismo, en señalar las vicisitudes que conlleva el ejercicio de la profesión periodística en tiempos posmodernos. Una auténtica invasión de ideas.

Daniel Salvo

Hic sunt dracones / Tim Pratt

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No hay nada qué hacer: las editoriales españolas Sportula y Fata Libelli si que se la juegan para ponernos al tanto de lo más reciente y selecto del fantástico internacional (junto a la excepcional oferta de novedades gratuitas de  Cuentos para Algernon). Si bien la tendencia es a que las novelas (y sus secuelas) sean las que ocupen el foco de atención, no es menos cierto que el cuento, cuya menor extensión resalta el impacto de muchas historias, ha sido el terreno en el cual han destacado gran parte de los autores más icónicos de la fantasía, la ciencia ficción y el terror, a los que se suma la nueva hornada de autores weird, steampunk, grimdark y demás novedosas denominaciones.

Cabe destacar que Fata Libelli es una editorial que ha optado definitivamente por publicar en formato digital, lo que redunda en la mayor accesibilidad a los autores que forman parte de su catálogo: de un lado, por lo ubicuo de la internet, a la cual se accede prácticamente desde cualquier lugar del mundo; y de otro, por el precio casi ínfimo que tienen sus ediciones, de las que se puede afirmar sin rubor alguno que son buenas, bonitas y baratas.

El volumen a comentar contiene los cuentos de Tim Pratt (USA, 1976), autor de quien se afirma “es una de las voces más originales y sorprendentes de la literatura fantástica contemporánea. En esta recopilación de relatos de fantasía llena de situaciones insólitas, personajes carismáticos, mundos paralelos y magia, Pratt muestra su habilidad para tratar con igual maestría todo tipo de temas y ambientaciones.”

Fata Libelli alberga en su web la versión completa del cuento  Sueños imposibles,  para ser leído en línea de manera gratuita.

Sueños imposibles .- ¿Quién no ha soñado alguna vez con que la industria cinematográfica filme de una buena vez “esa película” que se quedó en el camino, que quedó en mero proyecto o cuyo guión fue alterado radicalmente? Imposible es ver, por ejemplo, la versión de “Dune” de Alejandro Jodorowsky, porque nunca se filmó, ¿verdad? Bueno, imagínese el lector una dimensión paralela en la cual esa y muchas otras películas (o versiones alternas de las mismas) fueron filmadas y proyectadas en el ecran… Situación que cae como anillo al dedo a las dos almas solitarias que protagonizan este nostálgico relato.

Hart y Boot .- El género del western, ocasionalmente, ha derivado en propuestas que rozan o caen en lo fantástico (“El jinete pálido”, por ejemplo, protagonizada por Clint Eastwood, que hace de una suerte de ángel vengador sin nombre en un pueblecito del oeste norteamericano), cuando no en la fantasía más esperpéntica (¡Dracula y Frankenstein en el oeste!). En este cuento, Hart es una forajida con todas las de la ley (por decirlo así), asaltante de diligencias y regular tiradora. Su espíritu libre, sin embargo, dejará de serlo en cuanto conozca a Boot, un pistolero algo ingenuo (en la medida que puede serlo alguien capaz de disparar a matar), que literalmente se le aparece de la nada a Hart. De hecho, “aparece” semienterrado y desnudo, vestido (por decirlo así) solamente con un par de botas.  ¿De dónde proviene este ser, qué lo hace ser como es, cómo es que parece adaptarse tan bien a las necesidades y expectativas de Hart? Una fantástica historia que, sin embargo, deja entrever que el principal problema de la existencia, más que metafísico, es cómo remediar la soledad.

Vida petrificada .- La búsqueda de la inmortalidad puede estar tan llena de peligros y desafíos como la búsqueda de la muerte… si ya eres inmortal. Magos de edad inmemorial que se aposentaron en una América alternativa emigrando de quien sabe donde. Eficaces y traicioneros cazarrecompensas que un día intercambian sexo por conocimiento, y al siguiente, violentan a los seres mágicos para quienes trabajan. “Ser inmortal es baladí”, diria Borges. Buscar o perder la inmortalidad, también.

Vida con la arpía .- La mitología griega nos describe a las arpías como unos monstruos alados, pero femeninos en esencia. En el universo maravilloso de los cuentos de Tim Pratt, es posible compartir un apartamento con uno de estos seres. ¿Cómo sería hacer vida en común con un ser alado, con alguien (o algo) que se comunica con chillidos, y tiene ciclos y manías extrañas, y al mismo tiempo, muy humanas? ¿Y cómo será para la arpía compartir su vida con una humana cuyos problemas cotidianos – en el trabajo, con su pareja, con sus padres – la convierten en algo más ajeno a su naturaleza que la posesión de alas?

El sótano del mundo.- Una pregunta infantil, maravillosa: ¿a donde se ven todas las cosas que se pierden? Una respuesta adulta, atroz: al infierno, o a un lugar parecido, gobernado por un dragón. Y si quieres recobrar algo perdido, pues puedes pedírselo al dragón.. u ofrecerle un sacrificio, aún cuando a quien sacrifiques sea a alguien que te quiere más de lo que mereces. No estamos ante un caso de irrupción de lo maravilloso en las insalubres y mezquinas vidas humanas, sino ante una irrupción de la ¿inevitable? decadencia humana en el mundo de lo maravilloso. Pero puede ocurrir que en el momento menos pensado, ambos mundos se equilibren…

La copa y la mesa .- Un singular equipo de investigadores, compuesto por un agente capaz de ver/trasladarse a través del tiempo, otro capaz de adquirir el conocimiento (y otras características) de las personas y seres cuyos cerebros devora, un ser cuya piel parece negra y lustrosa gelatina, destinado a existir mientras exista suficiente maldad en el mundo. Son los integrantes de La Mesa, una organización que existe desde tiempos inmemoriales con el único propósito de hallar nada menos que el Santo Grial  (que también existe desde tiempos inmemoriales). Hallarlo significa obtener el poder de hablar con el mismísimo Dios. Pero como si esto no fuera suficiente, existen otros efectos colaterales. Y es que Dios puede no ser lo que creemos que es, pero por algo lo buscamos…

El pez limpiafondos .- Una leyenda ancestral dice que existe un bagre casi inmortal que tiene toda la sabiduría del mundo, la cual puede adquirirse si se come su carne. El protagonista de esta historia no desea tanto sabiduría como saber la manera de revivir a su hermano, quien ha fallecido recientemente. Ha descubierto donde mora el mágico pez, y decide capturarlo. El plan perfecto, al que se suma su ex novia, quien lo dejó por el amor de otra mujer. Curioso drama pasional, mas bien anecdótico, en el cual la búsqueda del conocimiento mágico, que bien podría ser un mero delirio escapista del protagonista, aún no repuesto de la muerte de su hermano. ¿Realmente existe o no el bagre mágico cuya carne otorga el conocimiento total?

Daniel Salvo

Las visiones / Edmundo Paz Soldán

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Presentación de “Las visiones” de Edmundo Paz Soldán

 (Texto leído en la Feria Internacional del Libro de Lima, el 26 de julio de 2016)

Este ha sido un buen año para la ciencia ficción a nivel mundial. Paolo Bacigalupi nos trae “Cuchillo de agua”, sobre las implicaciones de vivir en un mundo donde se ha agotado el líquido elemento. Ian McDonald publica el primer libro de la saga “Luna”, que gira en torno a conflictos económico-políticos surgidos de la explotación y colonización de nuestro satélite. Kim Stanley Robinson publica “Aurora”, una nave generacional en busca de un planeta para colonizar, pero que lejos de ser una historia épica como una space-opera, es mas bien oscura y melancólica, pues trata el tema del desgarro entre el abandono y la soledad del migrante y las implicancias de convertirse, aunque uno no lo quiera, en un invasor, a pesar de su sofisticado entorno tecnológico.

¿Por qué mencionar a estos autores anglosajones en la presentación de un libro escrito por un autor latinoamericano, de la hermana república de Bolivia para ser más preciso? Pues porque, en mi concepto, “Las visiones” de Edmundo Paz Soldán forman parte de este paquete de nueva ciencia ficción, no como furgón de cola o mero ejercicio imitativo, sino en pie de igualdad.

Y es que la temática de los cuentos que conforman “Las visiones”, ambientadas en el mismo escenario de la novela “Iris”, tiene la misma ambición : describir la existencia en un universo poco acogedor y desesperanzado, en el cual la huella de la presencia humana se traduce en contaminación, daños a la ecología y, lo peor de todo, la explotación del hombre por el hombre y sus consecuencias: racismo, manipulación, pobreza y enfermedad.

Los personajes y ámbitos que pululan en estas “visiones” son congruentes unos con otros. Pueblos áridos y paupérrimos que son caldo de cultivo de conflictos y violencia. Explotaciones mineras que generan muerte y enfermedad. Una jerarquía gubernamental omnipresente que ejerce el poder sin aportar orden ni justicia. Un mundo que ha creado su propio lenguaje y su propia religión, basada en la crueldad y el escapismo que proporcionan las drogas. Una población que, en respuesta al sometimiento y la explotación, reacciona con mezquindad y crueldad. No hay héroes de ningún tipo en Iris o en las otras ciudades que se mencionan. Todas las visiones del libro son inmisericordemente distópicas.

Resulta curioso constatar que, a diferencia de la literatura realista de hoy en día, más bien  intimista y basada en el yo,  la nueva ciencia ficción opta por un enfoque más realista, tratando temas como la explotación, el racismo, la ecología; sin perder la poética de la ciencia ficción, el sentido de la maravilla, o más teóricamente, el novum.

Por poner un ejemplo, el cuento Artificial, que inicia con un problema “real”. En un mundo violento, donde cada día ocurre algún evento desafortunado, una persona es abaleada y queda al borde de la muerte, pero hay la esperanza de “salvarlo”. ¿Cómo? Convirtiéndolo en un “artificial”. Un artificial es como se denomina a alguien a quien se le implanta alguna prótesis, no solo mecánica, sino cerebral. El ser resultante pasa a ser parte humano, parte artificial, variando su consciencia según los porcentajes de cada parte que lo compone. Según el porcentaje que predomine, ¿se sigue siendo humano, u otra cosa? Del problema social (vivir en una sociedad violenta) pasamos al problema personal, psicológico, la búsqueda de la identidad. ¿Qué es el yo? ¿Qué es ser humano? ¿Cómo reaccionamos ante un ser querido que, a efectos prácticos, ha “resucitado” de entre los muertos?

Otro cuento memorable es Doctor An. En él se evidencia que, si olvidamos la ética, los avances científicos más radicales sólo servirán para engendrar nuevos modos de explotación humana y de alienación, capaz de afectar tanto a explotadores como explotados. La ciencia sin conciencia siempre se volverá, como el monstruo de Frankenstein, contra sus creadores.

No van a leer a un epígono de algún autor de ciencia ficción o fantasía anglosajonas, ni van a leer un ejercicio literario primerizo, sino que van a leer a un autor en plena madurez: van a leer a Edmundo Paz Soldán.

 

Daniel Salvo

Castillos en el aire (VV.AA., edición de Mariano Villarreal)

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Portada de Manuel Calderón

Presentación, Mariano Villarreal

Ojalá pudiera reproducir esta parte de la antología, que me parece de lectura obligatoria. De un lado, nos aporta muchas luces en torno a la historia del fantástico español, sus vínculos con iberoamérica y las cada vez más cambiantes relaciones con el mercado anglosajón, por lo que esta antología ha sido publicada en formato bilingüe.

La estrella, Elia Barceló

Un cuento que parece “haber sido escrito ayer”. Una lección de lo que puede lograr un manejo cuidadoso y adecuado de la prosa, una bella pero triste historia en torno a las relaciones entre un grupo de mutantes, condenados por la humanidad “normal” a la marginación y al ostracismo, pero que descubren en sí mismos la mejor razón para existir.

El Rebaño, César Mallorquí

Impecable historia postapocalíptica, con Inteligencia Artificial de invitada. De un lado, juega con la melancólica imagen de un planeta Tierra que ya no alberga a ningún ser humano, pues nuestra especie ha desaparecido debido a una plaga. Mientras tanto, los fieles amigos del hombre, los perros, tratan de mantener cierto orden según lo aprendido de la humanidad, lo cual no es del agrado para las nuevas generaciones de canes. En este proceso – que entre otras cosas, nos muestra lo fútil de nuestras esperanzas en el progreso y la “civilización”- , la computadora que se encuentra a bordo de un satélite que orbita nuestro planeta portando armas de alcance global decide ejecutar ciertas acciones en base a los patrones que cree descubrir en el actuar de ciertos animales terrestres. Se produce así un interesante contrapunto entre los perros y la computadora, ambos creyendo servir a una especie que ya no existe. Magistral historia.

El bosque de hielo, Juan Miguel Aguilera

Excelente relato que juega con nuestra percepción del tiempo. En un entorno extraterrestre, la humanidad encuentra al fin vida extraterrestre, en óptimo estado de conservación, pues se  trata de seres conservados en hielo. Más, un descubrimiento inesperado nos lleva a una atroz revelación. ¿Puede haber culpa sin mala intención?

Mi esposa, mi hija, Domingo Santos

Una historia en apariencia simple y hasta tópica, la del marido que no soporta la pérdida de su esposa y decide clonarla… y es ahí cuando aparecen otros elementos que complican la trama. Un clon no surge como Atenea de la cabeza de Zeus, ya adulta y en plena posesión de sus facultades. “Nace” como cualquier infante, luego de nueve meses de gestación, y como un bebé totálmente dependiente de quienes estén a su cargo. ¿Y si aquel que te cuida y te has acostumbrado a ver como “padre” en realidad te está criando para que seas su pareja? ¿Amor? ¿Incesto?

Mensajero de Dios, Rodolfo Martínez

Excelente relato que explora las posibilidades del sueño creado por la cultura cyberpunk: la inmersión de una consciencia humana duplicada en un entorno digital. Como lo expresa el propio protagonista: “Si las autoridades de la Peonza descubrieran lo que soy en realidad me catalogarían como una IAC, una Inteligencia Artificial Consciente, justo antes de borrar para siempre mi código y multar a mi programador por haberme creado de forma ilegal. También se me podría considerar como una personalidad recuperada (…)”. Si bien es un cuento autoconclusivo, está ambientado en el ciclo de Drimar, marca de fábrica del autor.

En las fraguas marcianas, León Arsenal

Marte es el planeta de nuestros sueños, suerte de utopía y nueva frontera para la humanidad. Un entorno exótico en el cual podemos proyectar nuestros más enrarecidos sueños o pesadillas. O emprender la búsqueda de nosotros mismos.

Una canica en la palmera, Rafael Marín

Un cuento  narrado con creciente e incesante tensión, además de poseer una ambientación muy bien lograda, que permite al lector transitar por el lado luminoso y moderno de la ciudad donde se desarrolla la acción, para luego ser transportado a un ámbito más opresivo y siniestro. El choque entre ambos espacios, percibido a través de  la mirada de un niño, constituye el punto fuerte de la historia, pues además se convierte en el elemento desencadenante de otras subtramas. Y es que una historia de fantasmas da más miedo cuando hay niños…

La nave de los albatros, Félix J. Palma

Una de las mejores historias de horror que haya leído. Nos habla mucho del mar, de sus misterios y de lo oscuro que albergan esas aguas que aún hoy nos siguen siendo desconocidas. Es también una aparente historia de desamor entre una niña y su padre, desamor que oculta un tenaz pero inútil esfuerzo por enfrentar lo inevitable. El hecho que se nos presente una visión que inequívocamente nos habla de la muerte, ¿sería suficiente para conjurar dicho presagio? “El mar, a veces, nos dice cosas que no queremos saber.” Y aún queriéndolas saber, ¿entenderíamos a cabalidad lo que nos dice?

La cacería secreta, Javier Negrete

Un cuento que constituye una emocionante precuela para la saga de Tramórea, el fantástico universo que honra tanto a los géneros de fantasía épica como el de espada y brujería, con sus toques de ciencia ficción. Javier Negrete nos cuenta aquí un episodio en la vida del futuro portador de la Espada de Fuego, Derguin Gorión, cuando aún no era más que un joven cadete en Uhdanfiún, la Academia de Artes Marciales. Su natural habilidad con la espada, sin embargo, no lo eximirá de enfrentar retos menos honorables, como los constantes abusos y desplantes de condiscípulos engreídos y mejor relacionados, o los ritos de paso de la adolescencia a la madurez – como la cacería secreta del título -, con sus inevitables consecuencias emocionales. Emocionante, sin dejar de ser sórdido.

Víctima y verdugo, Eduardo Vaquerizo

Una historia bien narrada, con más de un eco a El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Tiene además el añadido de situar la acción en la selva amazónica. Hasta ahí todo bien. El problema es que se trata de un cuento ambientado en un universo alternativo en el cual “el imperio español forjado durante los siglos XVI y XVII se perpetúa hasta un alterado presente”, como reza la nota introductoria. Y digo que es un problema porque, si el lector no está al tanto del punto de inflexión a partir del cual la Historia (con H mayúscula) diverge de la nuestra, el relato pierde parte del impacto que pretende ocasionar al lector al cambiarle “su” Historia. Y es que hay hechos históricos más conocidos que otros, hechos históricos que son parte de “nuestro” mundo mental y hechos históricos que no lo son. Son los bemoles de la cultura actual: quizá en todo el mundo podamos apreciar el “cambio” que se produce en novelas como El hombre en el castillo de Philip K. Dick (porque “todo el mundo” sabe que los nazis perdieron la segunda guerra mundial, a diferencia de lo que ocurre en la novela), mientras que es algo difícil que un lector peruano esté al tanto de todos los entresijos de la Historia de España, y viceversa. Con todo, el cuento se defiende solo, apreciándose ciertos cambios tecnológicos que contribuyen a la ambientación histórica alternativa.

Daniel Salvo

PD: Castillos en el aire cuenta con blog propio.