Los premios Ignotus 1991 – 2000/ VV.AA.

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El premio Ignotus (al cual alguna vez fui nominado, creo), es otorgado por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) desde el año 1991, en diversas categorías, que van del cuento y la novela a la producción audiovisual.

Dada su trascendencia y duración, bien podríamos considerar al Ignotus como el “Premio Hugo” de España, y por qué no, de toda Hispanoamérica. Hay y hubo otros premios, pero el Ignotus es el que viene cobrando cada vez más relevancia, tanto por su trayectoria como por la calidad de los autores y productores premiados (no,  querido ex – amigo, no se lo dan a cualquiera como malignamente dejaste deslizar en una conversación). Porque si algo necesita el género (bueno, los géneros) es una institución sólida que consolide, premios mediante, la actividad realizada en los campos de la fantasía, la ciencia ficción y el terror fuera del ámbito anglosajón. El español es la segunda lengua más hablada del planeta, por lo que un premio así no puede pasar desapercibido por el lector hispano, salvo por aquellos que, un tanto alienadamente (huachafamente, diríamos los peruanos), consideran que sólo vale la pena leer a autores anglosajones, y que ciertos géneros nos están vedados a los autores latinos. Recordemos que tiempo atrás se decía lo mismo de la música rock…

Los tiempos han cambiado, y no solamente en lo relativo a la procedencia de los autores. En 1991, año en que se origina esta premiación, no contábamos con la internet, de modo que muy pocos lectores o aficionados a la ciencia ficción podían estar al tanto de lo que se hacía en otros países de iberoamérica. Ya empezando el siglo XXI, con una internet cada vez más potente (y omnipresente, para bien o para mal), lo que pudo ser en un principio una mera curiosidad pasó a convertirse en algo corriente: la comunicación casi instantánea, el flujo de información entre personas que vivían en los más distantes extremos del globo. Así supimos de la ciencia ficción en España, del CACYF en Argentina y del MECYF en México, y tantos otros. Pero el Premio Ignotus es especial, pues ha nacido desde el fandom, del buen deseo de trabajar al margen, que no en contra, de las grandes casas editoriales, puntal seguro para otros premios.

Cabe resaltar la labor de la editorial Sportula (¡bendito seas, Rodolfo Martínez!), que ha optado tanto por la publicación en papel, cuya distribución y costo tienen los límites que todos conocemos; como por la publicación en formato electrónico, es decir, no un texto con extensión .DOC, .TXT o PDF, sino un auténtico libro electrónico, para leer tanto en un Kindle como en un dispositivo compatible con el omnipresente ePUB, descargable hasta en un smartphone. Los libros electrónicos de la editorial Sportula también pueden adquirirse (¡en soles!) desde el portal PeruEbooks.

Algunos datos sueltos: en 1993, no se otorgó el premio Ignotus, salvo el Premio a la labor de una vida, otorgado a Carlos Sáiz Cidoncha. En 1994, lo ganó “Estado crepuscular” de Javier Negrete, pero por razones de derecho de autor, la versión electrónica incluye, en su lugar, el relato “Lux aeterna”. Cosas de libros…

El contenido es el siguiente:

Prólogo de Rodolfo Martínez.

Ensayo de Juan Manuel Santiago “Premios Ignotus para dummies”, una historia detallada de los orígenes del Premio y su devenir. Con bares, escritores y …

1991: «La estrella», Elia Barceló

Un cuento que parece “haber sido escrito ayer”. Una lección de lo que puede lograr un manejo cuidadoso y adecuado de la prosa, una bella pero triste historia en torno a las relaciones entre un grupo de mutantes, condenados por la humanidad “normal” a la marginación y al ostracismo, pero que descubren en sí mismos la mejor razón para existir.

1992: «A tumba abierta», Rafael Marín

Un relato de lucha por la supervivencia en condiciones extremas. Una nave se estrella en un planeta remoto, y lo que queda de la tripulación debe arreglárselas para sobrevivir. Solo uno puede salvarse, dado lo reducido de la cápsula de rescate. Para colmo, una enfermedad letal les hace ver visiones y desarrollar una peculiar paranoia.

1994: «Lux aeterna (en sustitución de Estado crepuscular», Javier Negrete

Una maravilla de relato, pleno de un exotismo muy bien logrado. Es también una historia de amor y de rebeldía ante poderes aparentemente invencibles. En un futuro muy lejano, con la humanidad extendida por incontables planetas, un artista tendrá que luchar a brazo partido contra una especie de semidiós, quien ademas vive en un universo privado, para recuperar a su amada, una hermosa modelo.

1995: «Castillos en el aire», Rodolfo Martínez

Un experimento que involucra campos de fuerza, gravitones, un resultado inesperado… Narrado con mucha gracia, y un excelente manejo de los diálogos que hacen sentir al lector que se encuentra “ahí”, como si fuera un personaje más de la historia. Uno lamenta que tenga que finalizar, se estaba tan cómodo leyéndolo…

1996: «El robot», Rodolfo Martínez

Una historia de corte clásico, evidente homenaje al gran Isaac Asimov, que dejará pensando a más de un lector. ¿Funcionarían realmente dichas leyes en el caso de construirse un robot real? ¿Realmente servirían para su propósito?

1997: «El bosque de hielo», Juan Miguel Aguilera

Excelente relato que juega con nuestra percepción del tiempo. En un entorno extraterrestre, la humanidad encuentra al fin vida extraterrestre, en óptimo estado de conservación, pues se  trata de seres conservados en hielo. Más, un descubrimiento inesperado nos lleva a una atroz revelación. ¿Puede haber culpa sin mala intención?

1998: «Mi esposa, mi hija», Domingo Santos

Una historia en apariencia simple y hasta tópica, la del marido que no soporta la pérdida de su esposa y decide clonarla… y es ahí cuando aparecen otros elementos que complican la trama. Un clon no surge como Atenea de la cabeza de Zeus, ya adulta y en plena posesión de sus facultades. “Nace” como cualquier infante, luego de nueve meses de gestación, y como un bebé totálmente dependiente de quienes estén a su cargo. ¿Y si aquel que te cuida y te has acostumbrado a ver como “padre” en realidad te está criando para que seas su pareja? ¿Amor? ¿Incesto?

1999: «El decimoquinto movimiento», César Mallorquí

Nos enfrentamos a una narración de largo aliento especulativo, inspirada en el juego de ajedrez, sin duda. Pero imagínense que en lugar de piezas blancas y negras tenemos a dos familias distintas y enfrentadas entre sí, en una suerte de partida que puede durar cientos de años, una partida que no se puede abandonar… fascinante, ¿verdad?

2000: «En las fraguas marcianas», León Arsenal

Marte es el planeta de nuestros sueños, suerte de utopía y nueva frontera para la humanidad. Un entorno exótico en el cual podemos proyectar nuestros más enrarecidos sueños o pesadillas. O emprender la búsqueda de nosotros mismos.

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Juego de tronos/George R.R. Martin

Portada-Juego-de-tronos

Si, los libros de la saga Canción de hielo y fuego llevan mucho tiempo en circulación. Pero, mea culpa, recién he iniciado su lectura, porque la pila de libros por leer que tengo pendientes daba y da para un largo periodo de tiempo. Ya se viene la sexta entrega de esta genial saga y recién acabo de terminar el primer volumen. Mea culpa.

Diré en mi defensa que George R.R. Martin no es un desconocido para mí. De hecho, su obra de ciencia ficción me es más familiar que la fantástica: suyos son los clásicos indiscutibles Muerte de la luz y Los viajes de Tuf, además de esa genialidad titulada Los reyes de la arena. Temas como la creación de sistemas planetarios, la manipulación genética y la religión han sido tratados por Martin de manera magistral.

No podía ser diferente con Canción de hielo y fuego, saga que en su versión televisiva se ha convertido en un fenómeno de masas imposible de ignorar. ¿Quién no ha oído hablar de personajes como Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister o Jon Snow? En lo que a mí respecta, tampoco me he atrevido con la serie para que ningún maldito spoiler me arruine la sorpresa, aunque como dicen por ahí, al final todos mueren… Bueno, en todo caso, si non e vero, e ben trovato.

Martin es un escritor genial, engañosamente sencillo. Su prosa parece simple hasta parecer minimalista, alejado de florituras y ampulosidades; empero, puede tener al lector prendido de más de seiscientas hojas impresas con letra menuda sin que este se de cuenta del paso del tiempo. Lo que Martin narra a lo largo de la saga – sólo he leído la primera novela, pero me hago a la idea de lo que sigue – es un verdadero juego de tronos, en el que juegan caballeros, traidores, sacerdotes, villanos, prostitutas, taberneros, hermosas damas, astutos enanos, caballos y … dragones. De los de verdad, esos que vuelan y echan fuego.

Pero el elemento fantástico está, más que dosificado, diluido en la acción. Además de los dragones, hay unos monstruos legendarios que al final resultan no serlo, cadáveres resucitados, magos y otros misterios. Pero estos elementos parecen ser un condimento para las astucias, combates, traiciones, dramas y miserias de los pobres personajes, tan obsesionados por el poder que no parecen vivir para otra cosa – cínicamente, podríamos preguntarnos quien no – . Es lo que los norteamericanos llaman low fantasy (baja fantasía), relatos y novelas en los que el elemento fantástico existe pero no abunda, a diferencia de casos como el canónico El Señor de los Anillos. Además, tenemos que los personajes creados por Martin tienden a alejarse de cualquier rasgo o gesto propio de la fantasía heróica clásica: desde el más encumbrado noble hasta el más humilde plebeyo, la ruindad y el oportunismo no tardan en formar parte de su comportamiento habitual. Nadie merece vivir o morir más que los otros en el mundo de Westeros.

Cabe preguntarse muchas cosas, entre ellas, el impacto en nuestra cultura de esta saga, muy alejada de las nociones de honor y de los valores “cristianos” que solíamos atribuir a las historias de caballeros medievales, las cuales son el referente más inmediato que surge en la mente del lector cuando se enfrenta al universo y los personajes creados por Martin.

Si aún no ha leído la saga o visto la serie, ¿qué espera? El mundo está siendo cambiado por Martin. No se quede fuera. Es una lectura entretenida y sabia a la vez. Como debe ser una obra maestra.

Daniel Salvo